26.6.10

confesiones de una máscara - yukio mishima
(fragmento)

Pero pasó un año y despertamos. Descubrimos que ya no vivíamos en el cuarto de los niños, sino que éramos inquilinos de un edificio para adultos, en el que si una puerta no se abría totalmente era preciso repararla cuanto antes. Nuestra relación era precisamente esa puerta, una puerta que no se podía abrir más que hasta cierto punto, por lo que, sin duda, tendría que ser reparada tarde o temprano. Además, tampoco cabía olvidar que los adultos no soportan los monótonos juegos que hacen las delicias de los niños. Aquellos numerosos encuentros que examinamos detenidamente no eran más que realidades vaciadas en un mismo molde, como una baraja de naipes, en la que cada naipe coincide al milímetro con el perímetro de cualquier otro naipe de la baraja.


abrazo - hosoe eikoh

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