13.2.12

L. A. Spinetta, eterno VI.

Post Crucifixión (vivo)



Abrázame, madre del dolor,
nunca estuve tan solo en este mundo.
Abrázame que de la vida
yo ya estoy repuesto.

Abrázame, madre del dolor,
no estoy tan solo
lejos de mi cuerpo.
Abrázame, amanece
y hay resignación.

Y en esta quietud
que ronda en mi muerte
lamento presagios
de lo que vendrá.

Abrázame, madre del dolor,
estoy tan solo
tan lejos de mi mundo.
Abrázame, amanece
y hay resignación.

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