15.3.09

Un sueño sencillo: Construcción de un imperio


Extraigo de mi pecho una flor y la pongo en las manos del mundo. El mundo, no las personas, la contempla. De repente, yo soy yo, yo soy la flor y yo soy el mundo.

1 comentario:

gabo dijo...

Juan L. Ortiz decía algo así como que prefería contrastar sus poemas con la naturaleza que con las personas.
Tu flor pulveriza los límites en ese triple encuentro, y ahí es el momento de que tu ofrenda se extienda también hacia las personas. Ofrecer flores es una bella práctica.
Gracias por las palabras floridas.

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