Y, por supuesto, si considero los sucesos artísticos como algo sobrenatural no cuento, mejor dicho sería imposible tener algo semejante, con una lógica que me permitiera apreciarlos. Trato por eso de no establecer planes de lectura, guiones de obras que debo apreciar, intento que las circunstancias se encarguen de mostrarme los campos, las enramados, los paisajes cultivados.
Ya estamos en marzo que es el mes en el que se nos caen las hojas y en el que ya no crece nada de las macetas. No me gusta marzo. Me levanto a la mañana pensando que no estoy en marzo, que marzo es una pesadilla de la noche. Me levanto pensando que es diciembre, el calor me ayuda, y por un rato estoy en diciembre y todo está por florecer, por dar frutos, por proponerme agua y sol y vientos calientes. Pero en seguida diciembre se desvanece con el té de la mañana y vuelvo a estar en marzo.