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14.2.12

L. A. Spinetta, eterno VIII.

La montaña



Hablaré con el jardín,
hablaré con el que se fue.
Todos quieren mi montaña,
todos quieren mi montaña.

De la mitad de las sombras
la mitad partida siempre...
Solo quedan las alturas,
solo quedan las alturas,

Trepen a los techos ya llega la aurora,
trepen a los techos ya llega la aurora.

Andaré por el corral,
donde no hay cautivos ya.
Pagarán por mi montaña,
pagarán por mi montaña...

Comeré lo que comer,
dormiré y me afeitaré.
La montaña es la montaña,
la montaña es la montaña...

Trepen a los techos ya llega la aurora,
trepen a los techos ya llega la aurora.


13.2.12

L. A. Spinetta, eterno VII.

La sed verdadera



Sé muy bien que has oido hablar de mí
y hoy nos vemos aquí
pero la paz
en mí nunca la encontrarás,
si no es en vos
en mí nunca la encontrarás.

Por tu living o fuera de allí no estás
pero hay otro que está
y no soy yo
yo sólo te hablo desde aquí
él debe ser
la música que nunca hiciste.

Viste la piel
creíste en todo lo que yo te pedí
nada salió de vos
¡Ah! Mira el fuego.

Las luces que saltan a lo lejos
no esperas que vayas a apagarlas jamás.

L. A. Spinetta, eterno VI.

Post Crucifixión (vivo)



Abrázame, madre del dolor,
nunca estuve tan solo en este mundo.
Abrázame que de la vida
yo ya estoy repuesto.

Abrázame, madre del dolor,
no estoy tan solo
lejos de mi cuerpo.
Abrázame, amanece
y hay resignación.

Y en esta quietud
que ronda en mi muerte
lamento presagios
de lo que vendrá.

Abrázame, madre del dolor,
estoy tan solo
tan lejos de mi mundo.
Abrázame, amanece
y hay resignación.

12.2.12

L. A. Spinetta, eterno V.

Vidami



Vidami,
al fin soy feliz,
vidami,
abrázame en la distancia.
Contigo así lejos
estoy en éxtasis,
ahora sí,
ahora sí.

Corre por tu vida
sobre un libro corre y corre.
Ya lejos de la trampa es esperanza
y alguien que se asusta
y se desangra por amor
dice que la felicidad injusta es,
excepto al morir...

El búho ve,
el búho ve por mí,
vidami,
apurate
apurate a no volver,
vidami,
el búho ve,
el búho ve.

Es un vuelo limpio
entre túneles de luz
que se estremecen con la noche
y alguien oye la nada
y sus oídos inventan
y sólo enfrentan la sentencia:
la de su corazón.

11.2.12

L. A. Spinetta, eterno IV.

Dale luz al instante



Estoy entusiasmado con tu corazón,
todos los días así,
toda mi vida...

Estoy iluminado con tu sencillez,
todos los días amor,
toda la vida...

Dale luz al instante...
tal vez no te arrepentirás...
Dale luz al instante...

y que el cielo le responda al mar...
Dale luz al instante...
y es que nunca nunca te arrepentirás...

Estoy entusiasmado con tu río de amor,
es una fuerza que une mi destino
¿cómo haré para encantarte con la canción,
que es un anhelo que dura,
lo que una brisa?

Sólo dale luz al instante,
nunca te arrepentirás...
Dale luz al instante...
y que el cielo le responda al mar...
dale luz, luz, luz...
y es que nunca te arrepentirás,
dale luz al instante
tarde o temprano el tiempo se acabará...
al volver de su noche oscura,
que ya pasó...
y tú al mirarte al espejo
tal vez querrás,
que se detenga el mundo,
solo para ti
Y eso no puede ser,
no puede ser,
mi vida...

Solo dale luz al instante...
nunca te arrepentirás,
dale luz al instante...
y que el cielo le responda al mar,
dale luz, luz, luz...
nunca te arrepentirás...
Dale luz al instante...
sin sospecharlo el viento te arrebatará...
esa hoja escrita,
con tu mejor canción...
que ya no recordarás,
y que creías que haría,
una revolución,
sin amor...
y es que nunca funcionó...

¡Porque no puede ser,
no puede ser,
mi vida... !

31.7.11

amar, temer, dormir

sueño profundo - b. yoshimoto

me encanta la capacidad de banana, que viene en este libro de las raíces profundas del rizoma de kawabata, de relacionar a sus personajes con la naturaleza. de entablar relaciones causales espontáneas que no son tan simples ni aceptables en el mundo normal, pero que no cuestionaríamos. y todo en ese universo dulzón (pero no edulcorado), calentito y suave como las mañanas de domingo en la cama. o las noches de sábado que nos tientan al sueño profundo.

"En cualquier caso, el simple hecho de estar junto a él me provocaba una terrible sensación de soledad. ¿Por qué sería? Yo siempre estaba un poco triste, acosada por la añoranza de la luna que brillaba en la lejanía mientras me iba hundiendo eternamente en lo más hondo de la noche azul y me teñía de azul hasta la punta de las uñas.
Cuando estaba con él me convertía en una mujer sin palabras."

"La primera vez que quedamos era pleno invierno. Fuimos a la playa en coche. El domingo después que yo hubiese dejado mi trabajo de media jornada, él me propuso una cita. Había sido mi jefe y yo sabía que estaba casado. Fue un día muy, muy largo. Ahora puedo sentir que, aquel día, ya había empezado a producirse en mí una gran transformación. En algún momento de aquel día, yo dejé atrás a la chica saludable que había sido. En realidad, nada cambió, pero, o lo largo de las horas, la corriente de algún destino enorme y oscuro, irresistible, empezó a arrastrarnos a ambos. Y no me refiero simplemente a la energía sexual del amor, sino a una corriente inmensa, terriblemente triste, contra la cual nada podía la unión de nuestras fuerzas.
Con todo, yo entonces todavía estaba contenta, llena de vida; ni siquiera nos habíamos besado y ya lo amaba más que a nada en el mundo. ël conducía el coche a lo largo de la línea de la costa: el mar era hermoso y yo sentía cómo, al compás de los destellos que titilaban en las olas, una gran energía se vertía resplandeciente dentro de mí, y yo era feliz."



no hard feelings - 2011 - d. salle

AMY

love is a losing game - a. winehouse






For you I was a flame
Love is a losing game
Fire storey fire as you came
Love is a losing game

Why do I wish I never played
Oh what a mess we made
And now the final frame
Love is a losing game




Played out by the band
Love is a losing hand
More than I could stand
Love is a losing hand

Self professed... profound
Till the chips were down
...know you're a gambling man
Love is a losing hand

Though I'm rather blind
Love is a fate resigned
Memories mar my mind
Love is a fate resigned

Over futile odds
And laughed at by the gods
And now the final frame
Love is a losing game

21.4.11

más momozen

momo - m. ende

"-Ve sola, Casiopea- dijo en voz baja-, yo no puedo más.
Es muy cerca, ponía en la espalda de Casiopea. Momo lo leyó y se volvió, asombrada. Poco a poco se dio cuenta de que estaba en aquel barrio mísero y como desierto {...}. Si era así, acaso podría llegar todavía hasta la calle de Jamás y a la Casa de Ninguna Parte.
-Está bien- dijo Momo-, voy contigo. ¿Pero no podría llevarte, para ir un poco más a prisa?
No, ponía en el caparazón de Casiopea.
-¿Por qué tienes que arrastrarte tú misma?- preguntó Momo.
A eso vino la enigmática respuesta: El camino está en mí.
Con esto la tortuga se puso en marcha y Momo la siguió, poco a poco y pasito a pasito."

5.4.11

zazen o la forma de trabajo de Beppo Barrendero

momo - m. ende

Beppo Barrendero, amigo entrañable de la bella Momo.

El viejo se llamaba Beppo Barrendero. Seguro que, en realidad, tendría otro apellido, pero como era barrendero de profesión y todos le llamaban así, él también decía que ese era su nombre. [...]
Le gustaba su trabajo y lo hacía bien. Sabía que era un trabajo muy necesario.
Cuando barría las calles, lo hacía despaciosamente, pero con constancia; a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida. Paso - inspiración - barrida. Paso - inspiración - barrida. De vez en cuando se paraba un momento y miraba pensativamente ante sí. Después proseguía. Paso - inspiración - barrida. [...]
-Las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga que nunca crees que podrás acabarla. [...] Y, entonces, te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer. [...] Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Nunca más que en lo siguiente.-


Y acá les presento a los malos:

31.1.11

contratapa

republico el artículo Merton y la Puerta de Oriente, de contratapa de ayer de Página12, recordando a Thomas Merton.

Por Juan Sasturain
Hoy, 31 de enero, cumpliría años Thomas Merton, un escritor, una persona extraordinaria. No soy un experto, ni siquiera demasiado conocedor de su obra densa, variada y extensa, pero con lo que leí, sé y vislumbro en los reflejos múltiples que dejó entre quienes lo trataron me alcanza. Más allá del mito inevitable que lo rodea, Merton es alguien que uno hubiera querido conocer. El célebre y (literalmente) amable monje trapense de la abadía de Getsemaní, Kentucky, autor –entre tantos otros textos– del inusitado best seller La montaña de siete círculos, en el que narraba el arduo camino de su revelación espiritual y que disparó multitud de solicitudes de ingreso a la orden fue antes que nada un hombre entero, saludable y valiente. Poeta, amigo y traductor de escritores que admiramos, Merton fue –famosamente– inspirador vocacional de Ernesto Cardenal y admirador, traductor y difusor de la poesía latinoamericana. El volumen de su correspondencia que reúne sus cartas a algunos de los tantos y tan diferentes escritores con los que se cruzó es realmente admirable. De Evelyn Waugh a Henry Miller; de Milosz y Pasternak a William Carlos Williams y Ferlinghetti; de Victoria Ocampo y Nicanor Parra, a un pendejísimo Miguel Grinberg.

Merton no era yanqui ni católico en origen; lo fue por decisiones ulteriores. Se eligió así. Nació en 1915 en Prades, Francia, donde sus padres –él, neocelandés, ella norteamericana–, ambos pintores, estaban ocasionalmente. Cuando nació, se radicaron en EE.UU. Pero perdió a su madre de niño, y a su padre de adolescente. Mientras, vivió y estudió en Francia e Inglaterra, aprendió francés e italiano. A los veinte volvió definitivamente a Nueva York. Estudió y se graduó en Artes en Columbia, en 1939, con una tesis sobre William Blake. Ya vivía intensamente, escribía y publicaba y daba clase.

Pero la vocación religiosa lo llevó a ingresar a fines de 1941 como novicio trapense en el monasterio de Getsemaní, en Kentucky, donde se ordenó sacerdote en 1949. Ahí vivió y escribió –con pequeños intervalos de salidas autorizadas– durante el resto de su vida. Thomas Merton murió en diciembre de 1968 a los 53 años –electrocutado, un tonto accidente con un ventilador– en Bangkok, Tailandia, de paso, mientras iba y venía en misiones de su oficio y vocación: una reunión de los monjes benedictinos y cisterciences asiáticos. En esos días había tenido la posibilidad de cumplir un anhelo muy particular: se había reunido con el Dalai Lama.

En la obra de Merton hay para elegir. Desde mediados de los años cuarenta –La montaña de los siete círculos es de 1948– hasta el fin de la década siguiente, escribe, por impulso propio o por necesidades de la orden, maravillosos textos de meditación espiritual, y algunos más o menos burocráticos de historia religiosa y de reflexión sobre la vida monacal. Semillas de contemplación y Las aguas de Siloé son, entre tantas, obras características de ese momento. En la Argentina los fue publicando Sudamericana en su momento.



Ya en los sesenta, y acaso a partir de Cuestiones discutidas, sin abandonar la reflexión espiritual y religiosa, Merton comienza a involucrarse cada vez más en las cuestiones del “mundo” y de su dramático tiempo, produciendo, sobre todo por afuera o al costado de los canales autorizados de la orden, artículos, cartas, análisis, poemas y manifestaciones sobre los temas clave de la época: la perversa Guerra Fría, la irracionalidad de la amenaza nuclear, la locura de Vietnam, la segregación racial y la lucha por los derechos civiles. Esos son los textos y las actitudes –sabias, reflexivas, firmes pero nunca desmadradas, siempre desde un pacifismo alerta– que lo acercan a los jóvenes radicales sesentistas de todo el mundo, y sobre todo con Latinoamérica. Ese es el Merton que leímos / descubrimos en Eco Contemporáneo, El Corno Emplumado y las revistas de la vanguardia poética del Movimiento Nueva Solidaridad, con su emblemático Mensaje a los poetas, de 1964.

Pero a mí en particular, y pienso que a muchos y cada vez más, el aspecto de la obra de Merton que más nos motiva hoy a la lectura y relectura es aquello que produjo sobre todo en el último tramo de su peregrinación espiritual: su acercamiento a Oriente. Hemos escrito al respecto. Uno de sus últimos libros originales, escrito en los primeros sesenta y publicado por la renovadora editorial norteamericana New Directions en 1965 es The Way of Chuang Tzú, Por el camino de Chuang Tzú, en la versión castellana publicada por la colección Visor de poesía en los setenta y reeditada por Lumen de Argentina hace unos años. Es un texto maravilloso.

Hay que subrayar que se trata de una traducción libre o –mejor dicho– de una recreación abierta –“imitaciones”, dice el autor– de muchos de los escritos y enseñanzas del “más espiritual de los filósofos chinos”, Chuang Tzú (o Tchuang Tsé, el del cuento de la mariposa soñada o soñadora que retoman Borges y otros), un maestro taoísta tan sabio como serenamente burlón que vivió hace casi dos mil quinientos años.

En el prólogo, Merton, que no sabía chino pero que estudió con maestros –como el idóneo Suzuki– que sí lo sabían, y que como Ezra Pound poseyó la sintonía espiritual adecuada para conectarse con el original tan distante, explica qué lo acercó al discípulo de Lao Tsé. Describe las afinidades profundas que lo llevaron a sentirse tan cerca de alguien que, como él y otros, eligieron alguna vez el retiro del mundo, la desconfianza en “una vida sometida por completo a presupuestos seculares arbitrarios, dictados por las convenciones sociales y dedicados a la consecución de satisfacciones temporales, que tal vez no sean más que un espejismo”.

Según Thomas Merton, el “camino” de Chuang Tzú, es decir: la elección del silencio, la simplicidad y la negativa a tomar en serio la agresividad, el empuje y la prepotencia que se supone que uno debe exhibir para funcionar en sociedad, mantiene una vigencia absoluta. El camino de Chuang Tzú –siguiendo el Tao Te Ching– prefiere no llegar a ninguna parte en el mundo, ni siquiera en el terreno de algún logro supuestamente espiritual. Y concluye Merton: “Chuang Tzú habría estado de acuerdo con San Juan de la Cruz en que se entra en este tipo de camino cuando se abandonan todos los caminos y, en cierto modo, uno se pierde”. Una perturbadora y hermosa propuesta de vida.

Por el camino de Chuang Tzú, de algún modo la última síntesis, el pensamiento decantado de Thomas Merton, es uno de esos libros conmovedores en sentido literal, pero no como los terremotos espirituales que producen en la adolescencia y juventud Dostoievski, Camus o Nietzsche. Merton-Chuang Tzú requieren haber vivido un poco más. Lo hemos dicho: uno se acerca a esos textos –poemas, breves cuentos, casi chistes– como si fuera a tomar agua. No tienen contraindicaciones. “El gallo de pelea”, “Medios y fines”, “Lo inútil”, “Las tres de la mañana”, “La importancia de no tener dientes”... se le puede entrar por cualquier parte.

El último texto, por ejemplo, “El funeral de Chuang Tzú”:

“Cuando Chuang Tzú estaba al borde de la muerte, sus discípulos empezaron a planear un espléndido funeral. Pero él dijo: ‘Tendré por ataúd el cielo y la tierra; el Sol y la Luna serán los símbolos de jade que pendan junto a mí; los planetas y las constelaciones brillarán como joyas a mi alrededor, y todos los seres estarán presentes como comitiva fúnebre en mi velatorio. ¿Qué más hace falta? ¡Todo está suficientemente dispuesto!’. Pero ellos dijeron: ‘Tememos que los cuervos y milanos devoren a nuestro Maestro’.

‘Bien’, dijo Chuang Tzú, ‘sobre la tierra seré devorado por cuervos y milanos, debajo de ella por hormigas y gusanos. En cualquier caso, seré devorado. ¿Por qué tanta parcialidad contra las aves?’”.

Las cartas, los testimonios de Ernesto Cardenal en los dos primeros tomos de sus memorias –Vida perdida y Las ínsulas extrañas– y el hermoso texto que le dedicó su amigo y editor, James Laughlin, en Ensayos fortuitos, nos aseguran que el tío Tom Merton no hubiera desentonado junto a aquel burlón maestro chino de la vida.

21.1.11

señor pájaro-que-da-cuerda

crónica del pájaro que da cuerda al mundo - h. murakami

yo no creía en los best-sellers, hasta que conocí a Murakami. aunque, después de conocerlo más a fondo, me di cuenta de que es el lobo en la piel del carnero. atrás de la aparencia inocente del boom literario se oculta una esencia sutil y perfumada que casi traiciona a esa primera careta de la portada del libro. los acerco al libro que tengo hoy entre las manos, adictivo como ninguno y profundo como pocos: crónica del pájaro que da cuerda al mundo



"Saqué las cartas al jardín, las rocié con aceite y eché una cerilla para prenderles fuego. Las cajas ardieron entre vivas llamaradas, pero el contenido tardó en quemarse más de lo que imaginaba. {...} Era una cálida mañana de verano que anunciaba una tarde tórrida. La camiseta, empapada de sudor, se adhería a mi cuerpo. En una vieja novela rusa, las cartas servirían para alimentar el fuego en una noche de invierno. Jamás para arder en el jardín, rociadas con aceite, una mañana de verano. Pero en la sórdida realidad del mundo en que vivimos, personas empapadas en sudor queman cartas por la mañana, y en verano. En este mundo, uno no puede guiarse por sus preferencias. Hay cosas que no pueden esperar hasta el invierno."

12.1.11

puras almas



p. smith y r. mapplethorpe

10.10.10

danza contemporánea - proyecto vacío

proyecto vacío - silvina linzuaín



hasta el lunes dura el festival de danza contemporánea. ayer estuve en esta obra nacional, proyecto vacío.
no quisiera tratar de poner en esa experiencia en palabras, solamente recomendarla.

6.10.10

nueva invitación

Seguimos con las fechas superocheras, esta vez en el Mercadito de Arte! Va a ser este sábado a las 19 hs. y va a haber muchas otras cosas increíbles para hacer, pero sobre todo vengan a acompañarme, que estaré dichosa dando vueltas por ahí.
Los cito en Humberto Primo 2758.



Ow! Yeah!

19.8.10

luz - súper8

ayer rodamos Luz en Estudio Súper 8.
gracias a todos (gabo, pececito luz, ernesto, naty, reina, juan, laura, marianella y lluvia torrencial) por las luces.



muero de ansiedad por verlo terminado

22.7.10

草船借箭

historia china - maleonn ma









maleonn nació y vive en shangai, china.

14.4.10

prodigios

Prodigio I.
Un día, un niño nacido en el seno de una familia considerada normal deja voluntariamente de comer.
¿Qué provoca que un niño deje voluntariamente de comer?
Esto se preguntaban los médicos especialistas, las maestras y la madre.
Al principio, no lo notaron; al darse cuenta, intentaron obligarlo; al no poder, inventaron infructuosos castigos.
Luego, el niño empezó a ser alimentado con una sonda, por bolsas de sueros transparentes, aplicada como es habitual por la vía intravenosa aunque disimulada entre la ropa en grandes bolsillos con la intención de que pudiera seguir con su vida.
Si que nadie lo notara el niño extraía de su carne las agujas.
Todos terminaron por acostumbrarse al niño que no comía. A su eterna sonrisa emplazada en las facciones esqueléticas, ojos saltones, ojeras profundas; a sus casi extinguidas costillas, a las extremidades sin músculo.
Al cumplir los once años de edad, cuando su estado se veía límite, el niño pidió a su madre como regalo conocer el mar y el deseo le fue concedido.
Llegaron al amanecer al pueblo costero más cercano a la residencia y la madre vió al niño tan lleno de emoción y entusiasmo que no quiso hacerle esperar.
No había olas y algunas nubes bajas asomaban por el horizonte. El niño se soltó de la mano de su madre, la miró sonriéndole pacíficamente y caminó lentamente hasta llegar a la orilla.
Las aguas se abrieron dejando a la vista un sendero por el cual el niño se internó en altamar.
La madre se sintió aliviada aunque postergó su retorno por creerse incapaz de reproducir lo sucedido.



Prodigio II.
De una planta enredadera en el jardín de una señora mayor en la que habitualmente crecen flores violetas, nace un día una flor blanca.
La mujer le dedica horas, observándola desde una reposera, al día siguiente muere.

Prodigio III.
¿Vuelven los pájaros y los perros después de una catástrofe natural al lugar donde vivían? ¿O es sólo una conducta humana?

Prodigio IV.
Ninguna enfermedad real no tiene cura.

30.12.09

ojos abiertos a contraluz

ahora sí, eh. gracias por hacerme reír, delirar y bailar y por ser tan divinos.
y gracias por traerme esto de nuevo a los ojos:

"Y entonces yo miré las paredes de mi sala, mis libros, mis fotos, las manchas del techo y luego los miré a ellos y los vi
como si estuvieran al otro lado de una ventana, uno con los ojos abiertos y el otro
con los ojos cerrados, pero los dos mirando, ¿mirando hacia afuera?, ¿mirando
hacia dentro?, no lo sé, sólo sé que sus caras habían empalidecido como si
estuvieran en el Polo Norte, y así se lo dije, y el que estaba dormido respiró
ruidosamente y dijo: más bien es como si el Polo Norte hubiera descendido sobre
el DF, Amadeo, eso dijo, y yo pregunté: muchachos, ¿tienen frío?, una pregunta
retórica, o una pregunta práctica, porque, de ser afirmativa la respuesta, yo estaba
decidido a prepararles de inmediato un cafecito, pero lo cierto es que en el fondo
era una pregunta retórica, si tenían frío con apartarse de la ventana hubiera
bastado, y entonces les dije: muchachos, ¿vale la pena?, ¿vale la pena?, ¿de
verdad, vale la pena?, y el que estaba dormido dijo simonel. Entonces yo me
levanté (me crujieron todos los huesos) y fui hasta la ventana que está junto a la
mesa del comedor y la abrí y luego fui hasta la ventana de la sala propiamente
dicha y la abrí y luego me arrastré hasta el interruptor y apagué la luz."
(de Los detectives Salvajes - R. Bolaño)

7.12.09

luz desde la garganta

lumbre - mariana baraj

disco hermoso, pueden bajarlo ahí arriba, canciones para reírse pícaros, aullar de rabia o llorar en secreto

la versión de este tema me parte al medio

vidala para mi sombra

a veces sigo mi a sombra
a veces viene detrás,
pobrecita si me muero
con quién va a andar.

achatadita y callada,
dónde podrás encontrar
una sombra compañera
que sufra igual.

no es que se vuelque mi vino,
lo derramo de intención,
mi sombra bebe y la vida
es de los dos.

sombrita, cuidame mucho
lo que tenga que dejar,
cuando me moje hasta adentro
la oscuridad.



otra versión que se te mete adentro y no se despega

sólo luz

cómo haré con esta pena
que se metió dentro mío, palomita?
es un árbol de tristezas
que florecen con el vino, ay, vidita.

como humito de cigarro
se van las cosas
vividas por los años,
hay coplas que no se olvidan
amores y despedidas, desengaños.

sólo quiero luz
para andar y andar
mezclado entre nubes
voy a encontrar mi soledad.

largo mi grito a los vientos
pa' olvidarme de tu olvido
entre sueños.
a solas con mis recuerdos
tu distancia
y mi camino a los cerros.

cómo haré con esta pena?
hoy canto pa´ desangrarla, palomita,
dónde enterrar el cariño
y dónde mis esperanzas? ay, vidita.

sólo quiero luz...

8.11.09

adentro tuyo - luis alberto spinetta


Sé cómo llegaste a mí, en un éxtasis divino.
Eres el resplandor en el límite en que la orilla besa al mar.
¿Cómo hacer para saber, en la noche azul, el rumbo, si es que tus ojos no me ven...?
Quiero estar adentro tuyo una vez más.
Vivo cada instante para darte más... más, más...
Debes entender, esa es la verdad.
Quiero entrar en tí al anochecer y siempre...
Todo paraíso fue, sólo quedas tú, mi vida.
Y al ver tus lágrimas me desperté (me aventuré), y así mordí la luz.
¿Cómo hacer para saber en la noche azul, el rumbo, si es que tus ojos no me ven...?
Quiero estar adentro tuyo una vez más.
Vivo cada instante para darte más.
Debes entender esa es la verdad.
Sólo quiero estar adentro tuyo una vez más...
Y en tanto el tiempo gire como un cristal y tu voz me embruje una vez más;
sólo quiero amarte así, al anochecer, y siempre...
Quiero estar adentro tuyo una vez más.
Vivo cada instante para darte más.
Debes entender, esa es la verdad.
Sólo quiero estar así, al anochecer. Y siempre...




me voy a pasar unos días adentro del mar
que me limpie del sadismo de la ciudad para volver llena de mi propio prana
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